Retraso en la agricultura con la Ley de Semillas

La ley aprobado por la AN en diciembre 2015 tiene muchas fallas a juicio de los especialistas: sesgo político; se centra en el conuco, sistema de producción poco efectivo; no cuenta con la opinión de todos los sectores; minimiza la actividad científica del país y niega los desarrollos tecnológicos en semillas que evitan el uso de químicos contaminantes  y dañinos para la salud

La  Ley de Semillas fue promulgada por la Asamblea Nacional a finales de diciembre pasado. Este instrumento ha recibido muchas objeciones de parte de diversos sectores aunque también aprobaciones. Desde el punto de vista de los científicos esta decisión no contó con el aval correspondiente de investigación ni con el análisis consensuado de los sectores involucrados. Por esta razón el 30 de marzo se llevó a cabo un foro de discusión en la sede de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales denominado ¨Ley de Semillas en el contexto tecnológico y económico¨.

Una  de las consideraciones centrales es el gran sesgo ideológico de la nueva disposición, además se cuestiona que el conuco se promueva como unidad de producción y se limite el potencial de los adelantos tecnológicos sobre semillas modificadas. El grupo de expertos que expuso en esta ocasión estuvo conformado por Alejandro Pieters, investigador del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas; el ingeniero Rodrigo Agudo, asesor de Fedenaga; el ingeniero Pedro Omaña de la Asociación Venezolana  de Empresas Semilleras y el diputado Alexis Paparoni, miembro de la comisión de Ciencia y Tecnología de la Asamblea Nacional.

Pieters, experto del IVIC alertó en su exposición que la Ley de Semillas tiene artículos que deben ser revisados exhaustivamente además de conceptos y términos. Señaló que se obvió al sector científico como asesor y criticó que la Comisión Nacional de Semillas tenga un excesivo poder en la ley. En cuanto al conuco explicó que el mismo es un sistema basado en la deforestación, que ostenta cultivos de poco tiempo y es abandonado posteriormente, por tanto no se podría garantizar la seguridad alimentaria.

El ingeniero Agudo apuntó que en la Constitución no se habla de un ¨sistema ecosocialista de producción¨ como dice la ley. Además se usan otros términos confusos como semilla indígena. Lamentó que en el país no existan estadísticas emitidas por los organismos responsables, lo que genera una gran incertidumbre nacional que hace constatar una lamentable situación del agro venezolano que puede empeorar. Culminó diciendo que ¨en términos de soberanía que tanto se menciona, no tenemos la alimentaria, importamos más de lo que exportamos¨. Además expresó ¨el Estado solo no puede resolver el actual problema de la crisis agro alimentaria, se impone un consenso nacional¨.

La Asociación Venezolana de Empresas Semilleras reúne a más de diez organizaciones nacionales de este rubro. Constantemente este ente elabora reportes que son de consulta pública y es por ello que goza de amplia credibilidad al respecto. En consecuencia, Pedro Omaña responsablemente comentó que el caos que viene por necesidad de semillas lo conocen las instituciones competentes por los informes que Avesem presenta. Como datos relevantes de su participación se tiene que existe un déficit de semillas en función de las hectáreas cultivables del país, con la ley se cierran las puertas a los agricultores a mejores productos y a exportaciones de nivel y se desconocen investigaciones mundiales que han demostrado que mejores semillas reducen uso de insecticidas y otros agroquímicos.

El diputado Alexis Paparoni también mencionó el marcado tono ideológico de la ley. Con relación a la llamada semilla indígena y al rechazo a los transgénicos, se preguntó si entonces en el país se dejaría de consumir el banano por ser asiático o la zanahoria por ser europea. En cuanto a la manipulación genética defendió que ¨hasta ahora no hay demostración científica del daño que podrían ocasionar los alimentos genéticamente modificados¨. Señaló que en el país los recursos para la investigación cada vez son menores, razón por la cual la  AN se ha trazado como plan a reforma de la Ley de Ciencia y Tecnología. En cuanto al conuco, dudó sobre esta práctica ancestral al preguntarse, ¿cómo alimentar a 40 millones de personas en el 2050 si hoy no podemos alimentar a 30 millones?

Desde el público las intervenciones finales defendieron algunos aspectos de la ley y se solicitó ampliar en un segundo foro otras posiciones. La Academia sin embargo fijó posición hace ya varias semanas con un pronunciamiento sobre esta ley exponiendo que con la misma: ¨se desconocen las investigaciones en biotecnología, aplicadas  ampliamente en todo el mundo” y también cifras tan contundentes como que 29 países cultivaron en 2015 más de 185 millones de hectáreas de plantas transgénicas y para el año 2014 la reducción en el uso de plaguicidas sobre transgénicos fue del 37%, e incremento en rendimientos de 22% y las utilidades de los productores aumentaron en 68%.