“EL BESO ’E LA CIGUATERA ES ALGO QUE DA A CUALQUIERA”

No hay nada más gratificante para un pescador, luego de una dura y ardiente faena en el mar, que cazar un ejemplar de unos 20 kilos suficiente para alimentar a la familia, según la periodista Loys Leso, quien recientemente relató la odisea de Arsi Abrante, trabajador de la marina deportiva de Puerto Cabello, que contrajo la ciguatera tóxica y dolorosa.

Abrante, de papanatas pasó a ser un pescador avisado para hacer trizas el mito de que no hay nada “más sano que un pescado fresco”. Un suculento mero salcochado -según el relato de Leso-, les intoxicó de ciguatera a él y su familia. Luego de mes y medio, la infección le siguió alterando el sueño al porteño de 48 años. La nuca aprisionada, los pies acalambrados; dolor abdominal insoportable, cefaleas inclementes y adormecimiento de boca y lengua. La piel ardiente y el frío le paralizaba. Un cuadro de salud grave que le postró en cama por bastante tiempo.

Un “tío” dio en el blanco

A Abrante, como afirma el estribillo de la canción de Juan Luis Guerra, lo cogió el Beso ’e la ciguatera, que es algo que le da cualquiera. Sin embargo -afirma Leso-, la del pescador es una tragedia cuyo diagnóstico acertado fue posible luego de varias semanas de sufrimiento. Los galenos de la zona aseguraban que se trataba de una recaída del virus conocido como Chikungunya. No obstante, Leso cuenta que la hija del paciente, Lisbeth Carolina Abrante, “porfiaba que no era este virus sino que era el pescado”.

La joven, también afectada de ciguatera, confesó a la periodista que los vómitos y diarreas comenzaron en la familia poco después de haber consumido la sopa de pargo. Los médicos desestimaron la afirmación y, a falta de mayor información, insistieron en el diagnóstico y la familia continuó tomando guarapo de cogollo de mango, típico remedio para el Chikungunya.

Ni las infusiones ni medicinas funcionaron contra el alfavirus. La ciguatera así siguió empeorando la salud en casa.

Sorpresivamente, un “tío”, también hombre de mar, acertó en el blanco al suponer que el robusto pargo podía estar contaminado de ciguato. Más tarde -apunta Leso-, cuando hubo mayor certidumbre sobre el flagelo, la familia consultó al médico internista e infectólogo, Pedro Escalona, quien le suministró el alivio del tratamiento para la ciguatera.

¿Qué es la ciguatera?

El trabajo periodístico de Leso, reseña varias versiones sobre el origen del término. Da cuenta de la existencia de un molusco típico del Caribe, conocido como cigua, que está relacionada con la enfermedad. El término es usado para describir la intoxicación desde el siglo XVI. Antes de Cristo, incluso, se hacía mención de este envenenamiento. En La Odisea de Homero, hay referencia a la intoxicación por pescado. Desde el año 600, antes de Cristo, hay registros que aseguran una epidemia por intoxicación marina en China. Hasta el capitán de navío James Cook reportó la enfermedad por ingesta de pescado.

El profesor Antonio Machado-Allison, Secretario de la Academia de Ciencias Físicas Matemáticas y Naturales (Acfiman), sostiene que los dinoflagelados (1) son consumidos por peces herbívoros, a su vez consumidos por los carnívoros; y estos últimos, por el hombre. Así mismo, agrega que peces como los meros, pargos, jureles, dorados, loros, lebranches, picúas, barracudas, entre otros, están asociados a la ciguatera.

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CICLO DE TRANSMISIÓN…..Algas y detritus (contienen dinoflagelados)….Peces herbívoros las consumen, a su vez consumidos por los carnívoros; y estos últimos, por el hombre….

En 1989 se descubre la ciguatoxina, Gamberdicus toxicus, microtoxina proveniente de microorganismos conocidos como dinoflagelados, que se bioacumulan, a través de la cadena trófica, en la piel, músculos y órganos internos (hígado, huevas, gónadas, cerebro, etc.) particularmente aquellos que habitan o están asociados a los arrecifes de coral, tanto permanentes como ocasionales.

Reacciones a contaminación y combate del flagelo

La ciguatoxina se caracteriza por la capacidad de subsistir a altas temperaturas. “No importa si se fríe o se cuece, si el pescado está contaminado se contraerá la enfermedad. No es profiláctico cocinarlo”, confesó a la periodista el médico infectólogo Pedro Escalona, quien agregó que los primeros síntomas, una vez consumido el pescado contaminado, son los típicos de una intoxicación digestiva en la que hay vómitos y diarrea; más tarde aparecen los síntomas neurológicos porque la toxina se aloja en el sistema nervioso central provocando hormigueo y adormecimiento de la boca, lengua, manos y pies; ardor en el cuerpo, dolor de cabeza, dificultad para caminar, dolor agudo al orinar, insomnio, prurito corporal, intolerancia a la temperatura. “Se confunden las sensaciones térmicas de frío y calor, lo frío quema y lo caliente no se percibe”, dijo el médico a la periodista y agregó que, en casos extremos poco frecuentes, disminuye el pulso, bradicardia; y “muy rara vez, pero sí sucede, ha habido casos de muerte por parálisis respiratoria”, recalcó el galeno.

“La potencia e intoxicación de la enfermedad, así como la desintoxicación, dependerá en gran medida de la capacidad de defensa del organismo de la persona, y la cantidad de pescado ingerido. Los niños, por ejemplo, suelen ser más resistentes a la toxina”, aseguró a Leso el médico y sentenció además que la toxina se transmite a través de la lactancia, por lo que se debe suspender si hay intoxicación. Igualmente, le dijo que podría haber riesgo de contraer la enfermedad por contacto sexual; y que, como “la toxina se expulsa por medio de las secreciones humanas de orina y sudor, se infiere que el intercambio de fluidos durante el sexo pudiera transmitir la intoxicación”.

El médico explicó a Leso que el uso del carbono activado, otrora muy socorrido, ya no es tan efectivo, por lo que hoy se acude a monitol endovenoso al 20% (diurético y vasodilatador renal), en casos de intoxicación aguda. “Si la sintomatología es crónica, se debe usar sedantes, antialérgicos; y, recientemente, se ha obtenido buenos resultados con la Amitriptilina, empleada como antidepresivo; y el Gabapentin, recetado para neuropatías. Ambos medicamentos han resultado bastante efectivos en el alivio y disminución de los síntomas”, recalcó el experto.

Febrero-Mayo época de “mareas rojas”

El ictiólogo y académico Antonio Machado-Allison, apunta que durante los meses de febrero y mayo el cambio en la temperatura del agua o el afloramiento de nutrientes, provocados por las tormentas o descarga masiva de los ríos al mar, sirve de alimento a las algas, hogar de la ciguatoxina. Estas masas de algas -según Machado-Allison- son identificadas como “mareas rojas” debido a su color característico. Por el oleaje se recuestan en los litorales llanos (playas y complejo-arrecifales) y se produce la ingesta por las especies de peces, incrementando la probabilidad de intoxicación por ciguatera.

Leso se pregunta si está relacionada la salud de los corales con aparición de estos dinoflagelados tóxicos; y la ecóloga marina, Estrella Villamizar, responde que no está tan segura. “Es posible -afirma- que en ocasiones la relación directa entre la abundancia entre dinoflagelados y la salud de los corales exista; sin embargo, no necesariamente la primera es la causa de la pérdida o muerte de los corales. Los dinoflagelados pueden formar parte de los organismos que viven en la columna de agua o vivir en simbiosis con invertebrados marinos típicos de nuestros mares. El mejor ejemplo es la simbiosis que forma con los propios corales, donde el coral, como la zooxatela, se ve beneficiado. También se ha evidenciado auge de dinoflagelados en ambientes donde ha habido una mortalidad importante de corales, u otros invertebrados característicos de los ambientes arrecifales”.

El peso y conocimiento empírico ayudan

Si el sabor del hígado del animal es dulzón, el pez está ciguato. La pérdida de escamas fácilmente, la carne es blanda o hace poca resistencia a la pesca, son indicativos de que el pescado está enfermo. Así lo consideran algunas creencias costeras que los pescadores ponen en práctica para identificar a un pez con ciguatoxina. No obstante, los científicos Machado-Allison y Escalona coinciden en que no hay forma de saber si un pez está o no contaminado con ciguatera. Para Machado-Allison, “solo hay una referencia indirecta debido a la aparición de la ‘marea roja”’.

El flagelo es todavía más difícil de prevenir porque “por lo general -sentencia Machado-Allison- la ciguatera aparece en los meses cuando la gente ingiere más pescado: Carnaval y Semana Santa”. Agregó que desafortunadamente no existe estudio de marcaje de zonas donde conste la proliferación de ciguatoxina. Mientras tanto, Escalona aseveró a Leso que existen estudios que determinan una relación entre el peso del pez consumido y la ciguatera. Se considera que peces a partir de los siete kilos presentan mayor probabilidad de estar contaminados. “Lo que no quiere decir -aclaró el experto a la periodista- que todos los peces con dicho peso o mayor a éste lo estén.

En el país el diagnóstico clínico es poco conocido

No obstante el amplio paisaje costero que tiene Venezuela que da pie a la costumbre pesquera, la intoxicación por ciguatera es apenas identificada por los expertos. Aunque no hay estadísticas conocidas, Escalona aseguró a Leso que los casos que se han descrito en Venezuela provienen del Oriente del país, gracias a los registros realizados por el médico internista Freddy Pereira. “En lo que va de año, en Carabobo, se han diagnosticado cinco casos acaecidos en Puerto Cabello”, certificados por Escalona quien añadió a la periodista que, salvo contados especialistas, son escasos los médicos criollos que conocen el diagnóstico clínico de la ciguatera, “se suele confundir los síntomas con otras patologías”. La causa de tal desconocimiento la atribuye a que “la desintoxicación por ciguatoxina no ha sido bien descrita en las carreras de medicina”.

Para él, el problema radica en que el diagnóstico es clínico; no hay un examen de laboratorio que certifique la presencia de la toxina. Es importante, según el especialista, que los médicos venezolanos conozcan la sintomatología de la enfermedad. “Los médicos -concluyó Escalona-, especialmente los que trabajamos en el Caribe, debemos tener presente que frente a síntomas neurológicos inespecíficos, posteriores a problemas digestivos, procuremos siempre chequear si ha habido ingesta de cualquier clase de pescado”. (3)


Síntomas: Dolor abdominal, náuseas, vómito y diarrea; hormigueo y adormecimiento de la boca, lengua, manos y pies; ardor en el cuerpo, cefalea, dificultad para caminar, dolor agudo al orinar, picazón corporal, intolerancia al frío, insomnio. En casos extremos, bradicardia. En muy pocas ocasiones, muerte por parálisis respiratoria.

Tratamiento: En casos de intoxicación aguda, manitol endovenoso al 20%. En casos de intoxicación crónica, sedante, antialérgico, Amitripilina o Gabapentin. La toxina es eliminada a través de los fluidos corporales, por lo que dependerá de la capacidad del organismo y de la cantidad de pescado intoxicado que se haya ingerido.

REFERENCIAS ELECTRÓNICAS:

(1) The Free Dictonary (es.thefreedictonary.com/dinoflagelado). Página consultada el 08-03-15.

(2) Leso, Loys. La Ciguatera, tóxica y dolorosa (2361899) en: http://www.notitarde.com/VersiónImpresa/Salud/-La-Ciguatera-toxica-y-dolorosa-23618 (del 04-03-2015, consultada el 08-03-15).

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

(3) Machado-Allison, A y A. Rodríquez-Acosta. 2005. Animales venenosos y ponzoñosos de Venezuela. Colección Monografías. Universidad Central de Venezuela-CDCH. Editorial Torino. 122p.